Muchas veces en la vida nos enfrentamos a momentos difíciles, la muerte de un ser querido, la perdida de nuestras relaciones afectivas, la partida de los hijos cuando crecen, los cambios que tenemos en nuestra vida cuando llega la maternidad, perder trabajos, negocios, proyectos y muchos más. Momentos que nos hacen pensar que no vamos a volver a ser los mismos de antes, que la tristeza y la frustración no va a desaparecer, y hasta podemos llegar a pensar que ya no queremos seguir adelante y que es el fin de nuestra vida.
La verdad es que no vamos a poder librarnos de estos momentos tan complejos, hacen parte de la vida y de todo lo que significa también nuestra evolución como seres humanos y espirituales. La buena noticia es que por medio del duelo y todo lo que implica hacer un duelo de manera correcta podemos gestionarlos de manera correcta, superarlos y volver a retomar nuestra vida de una manera más tranquila y sana es normal que con el tiempo extrañemos o tengamos emociones frente a esa situación que nos dolió tanto. Pero ya lo vamos a ver diferente y lo más importante desde el amor y la aceptación.
El duelo es un proceso normal y necesario que nos ayuda a sacar todo ese conjunto de emociones que se nos generan en un momento de perdida de algo o alguien. Se compone de 5 etapas y es necesario que vivamos y sintamos cada etapa para que al final tengamos un resultado positivo para nosotros mismos.
- Negación – Cuando no aceptamos y nos resistimos a esta realidad.
- Ira – Aquí nos embarga la frustración, la rabia, podemos empezar a culpar a los demás de lo que pasó.
- Negociación – Esta es la etapa en la que buscamos tener una tregua entre el dolor y la realidad.
- Depresión – Aquí asumimos de una forma más real la perdida, pero llegan todas esas emociones como la tristeza, la nostalgia, la impotencia y todo eso que nos hace llegar a la depresión, pero, de la cual podemos salir con el manejo adecuado.
- Aceptación – Finalmente llega la capacidad de ver esa pérdida no desde el dolor, sino desde el amor.
Es normal sentir que nos duele el pecho, que no podemos respirar, tener trastornos de sueño, querer aislarnos, querer estar cerca de algo que nos aliviane el dolor, es normal llorar, sentirnos tristes, sentir rabia, impotencia, es normal, porque son manifestaciones de ese duelo que estamos viviendo.
Hay que tener en cuenta que cada duelo es diferente y todos vivimos emociones distintas. Es importante no reprimir nuestras emociones, si queremos llorar, si queremos estar callados, si queremos estar solos, no nos cohibamos, permitámonos sentir. Tampoco hay que culparse, seguramente siempre pensaste que era lo mejor y así lo hiciste. Rodéate de personas que respeten tus tiempos, tus sentimientos y te apoyen en las decisiones que tomes sin cuestionarlas.
Es muy importante tener en cuenta que un duelo que no se hace o que simplemente no nos permitimos vivirlo de manera adecuada, puede ser un detonante importante para problemas en nuestra salud mental, podemos terminar cayendo en una fuerte depresión y en un trastorno depresivo, así como en muchas otras condiciones que van a afectar nuestra vida y nuestras relaciones en general. Entonces sé paciente contigo mismo, permítete sentir, abrázate y amate profundamente, paso a paso te vas a sentir mejor,
¡No lo olvides!
Con amor
Gloria Noreña


